11 de JUNIO de 1787 - NACE, EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, DON MANUEL CRÍSPULO BERNABÉ DORREGO
"Fue uno de esos patriotas a los que la historia oficial se encargó de minimizar para lo cual apeló, básicamente, al ocultamiento de sus ideas y de gran parte de sus acciones, reduciendo éstas a los aspectos militares, como sucediera, de manera similar, con Manuel Belgrano, a quién se lo redujo a condición de seo sólo el creador de la bandera nacional, con el agregado de ser un mal militar, al tiempo que se lo ignoró como gran economista y educador. Con Dorrego se recurrió a la misma práctica. Para esa misma historia oficial elaborada a partir del ex presidente Bartolomé Mitre y sus seguidores, Manuel fue militar y caudillo de poca monta que formó parte del Partido Federal".
Fuente: Fernando José Del Corro, del libro "Dorrego, un proyecto inconcluso de país", (2017) edición del entonces Instituto Federal de Historia Argentina e Iberoamericana (Organización Libre del Pueblo), que diera origen a nuestra Cooperativa.
DORREGO, GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES - 1827
"El domingo doce de agosto la Junta eligió a Manuel Dorrego como Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, hablando en representación de los legisladores presentes, Manuel Hermenegildo de Aguirre, quien en el Cabildo del 22 de mayo de 1810, teniendo a la sazón 24 años de edad, se había definido con uno de los votos más categóricos y significativos; sufragaron además por Dorrego otros representantes que aquel 22 de mayo habían asumido la actitud verdaderamente revolucionaria de votar por la eliminación del virrey y la constitución de un gobierno patrio, es decir, los generales Juan Ramón Balcarce y Juan José Viamonte, el antiguo provincial de la Orden de los Domínicos, fray José Ignacio Grela, los doctores en leyes Vicente Anastasio de Echeverría y Felipe Arana, y el ex secretario de gobierno y hacienda durante el gobierno de Dorrego en 1820, Manuel Obligado".
"A la hora doce del lunes 13 de agosto, el coronel Dorrego prestó juramento ante la soberanía del Pueblo en el recinto de la legislatura".
Fuente: René Orsi, "Dorrego y la unidad rioplatense", La Plata, Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, 1991, páginas 264/266.
MENSAJE DE MANUEL DORREGO
"Señor Presidente, Señores Representantes: Vuestros votos me han llamado a un honroso pero arduo destino. Más i algo tiene para mí de lisonjero es porque con él viene envuelta la feliz reorganización de nuestra provincia. Mi primer deber, y en consonancia con mis sentimientos, es felicitaros por tan próspero suceso. La confianza, señores, con que se me distingue es de tan gran peso que yo no me descargaré de ella, sino consagrando mis escasas luces y aún mi propia existencia a la conservación y aumento de nuestras instituciones, y al respeto y seguridad de las libertades. Para arribar a tan altos fines, mis medios de acción serán: religiosa obediencia de las leyes, energía y actividad en el cumplimiento de ellas, y deferencia racional a los consejos de los buenos. Señores Representantes: para separarme del puesto que me habéis encargado no sólo sería suficiente la sanción vuestra, sino que idolatra de la opinión pública, si no soy bastante feliz para obtenerla, no aumentaré mi desgracia empleando ni la fuerza para repelerla, ni la tenacidad e intriga para adormecerla. Resignaré gustoso un destino que no puede halagar al que se precia de recto, desde que el verdadero concepto público no secunde sus procedimientos. Nada más se puede exigir de mí: el esto es del resorte de la fortuna y de los mismos sucesos. Yo cuento con las luces y cooperación de los señores Representantes y espero la consonancia de todos los amantes del orden y prosperidad de nuestra Patria. Sin tal auxilio mis deseos serían estériles, mis esfuerzos impotentes. La época es terrible, la senda está sembrada de espinas. No es, pues, posible allanarla sin que cada cual concurra con el contingente de conocimientos y recursos contenidos en la esfera de su poder. Felizmente conozco demasiado el patriotismo y virtudes cívicad de todos mis conciudadanos para que ni por un instante pueda hacer lugar a una duda tan injuriosa. Animado con esta esperanza, entro a desempeñar el cargo con que habéis tenido a bien honrarme".
